Una Profesora de Inglés en Porto: En busca de Joanne Rowling
Christopher
Rollason, (M.A., Cantab.; Ph.D., York)
rollason@9online.fr
Este artículo fue
originalmente publicado el 27 de Noviembre
de 2001 en los newsgroups de Usenet:
alt.fan.harry-potter, rec.arts.books,
soc.culture.portuguese. Fue revisado por última vez el 17 de Octubre de
2002. Fue publicado nuevamente en 'Lingua Franca' (Bruselas) Vol. 6,
No. 1., Enero de 2003
- http://www.europarl.eu.int/interp/online/LF99_one/v06_no1/page2.html.
Fotos por Christopher Rollason.
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A las once de una fría mañana de octubre, crucé el umbral del Café Majestic, en Porto (u Oporto, forma alternativa en castellano), la segunda ciudad de Portugal.
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| Una vista de Porto |
Las letras doradas de la fachada Art Déco y la profusión de luces brillantes en el interior invitan al transeúnte de la Rua de Santa Catarina a pasar y desafiar los elementos con el tradicional vaso caliente de café con leche que se llama galão. El lugar está a pocos pasos del Grande Hotel do Porto donde yo estaba alojado, sobre la misma calle: un todavía palaciego edificio de mediados del siglo XIX, donde Teresa Cristina, la última emperatriz de Brasil, feneció en 1889. Una placa en el exterior del hotel conmemora este evento, pero en el exterior del Majestic no hay placa que le diga al mundo que, poco más de un siglo después, esta misma calle tuvo un honroso papel que desempeñar en el génesis de nada menos que la figura de Harry Potter.
En la Fnac, la librería francesa devenida en megastore cuyo sucursal portuense está un poco más allá calle abajo, las aventuras del más famoso mago de la ficción están bien visibles, en portugués y en inglés, pero la sección infantil no se jacta de ningún material de promoción que pueda recordar a los jóvenes lectores de Porto que la creadora de Harry, Joanne Rowling, vivió en su ciudad, entre 1990 y 1993. En efecto, el taxista que me trajo la noche anterior desde el aeropuerto al hotel no sabía nada de ella ("Eu leio pouco"). Ni tampoco, como descubrí al sentarme, ninguno de los mozos del Majestic excepto uno, y aún éste, pese a que había oído hablar de los libros, no tenía idea de que su autora alguna vez había sido una cliente. No obstante, munido con lo que había leído últimamente en la reciente biografía de Sean Smith, sabía que Joanne Rowling, en aquellos lejanos días en los que era un veinteañera y desconocida profesora de inglés ganándose el pan a duras penas en la ciudad del oporto, había en efecto frecuentado el Majestic y había bosquejado notas para Harry mientras estaba sentada en una de las marmoladas mesas.| El Majestic |
El
Majestic es uno de los
lugares de encuentro más populares de Porto, y casi todas las mesas
estaban
atestadas.
Una
melodía de Chopin
emergía del piano mientras yo miraba los algo descoloridos espejos
dorados que
cubren ambas paredes, reflejando las arañas, los pilares de mármol con
sus
dorados capiteles corintios, y los delicados tonos crema y rosados del
techo.
El café, edificio protegido, data de 1921 y ha sido anfitrión
tradicional de
las tertulias de la cultura literaria y filosófica de Porto. La
atmósfera es
relajada y calma, y pocos escenarios podrían imaginarse como mejores
para el
lento desarrollo de una idea en la mente de una escritora. Las largas
líneas de
incandescentes reflejos a ambos lados le dan al Majestic su impactante
apariencia desde la calle, y crean un ambiente marginalmente irreal de
calidez
y abundancia que no quedaría fuera de lugar en el Gran Salón en
Hogwarts: en
efecto, uno podría imaginarse a Fawkes, el glorioso fénix domesticado
de Albus
Dumbledore, asoleándose en su fuego elemental, aquí mismo en este mundo
luminoso. Me quedé en la mesa mi buena hora, bebiendo dos
convenientemente
calientes galões, garrapateando mis
impresiones en mi libreta de apuntes y, con el amable permiso del
maitre,
fotografiando el inolvidable interior, con sus ahora imborrables
asociaciones a
una personalidad creativa quien en su momento fue aparentemente tan
sólo otra
persona extranjera que acudía para tomar un cafecito.
| La escuela de lenguas "Encounter
English" |
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La escuela de lenguas "Encounter English"
|
| La
casa de Joanne |
Seguí adelante, regresando a la Avenida Magalhães y cruzando una plaza hasta la esquina de la Rua do Duque de Saldanha. Aquí en esta calle, según el informe del incansable biógrafo, Joanne vivió en el número 59 con el hombre con el que se había casado poco después de llegar a Portugal, Jorge Arantes, quien, a pesar de ser calificado por algunos de "periodista", era en aquel tiempo un sencillo estudiante de periodismo. No es mi intención hurgar en las vidas privadas de los famosos, por lo que sólo recordaré aquí lo que ya es conocido: que el matrimonio duró poco más de un año, desde 1992 a 1993, y que terminó en la separación y finalmente el divorcio, dejando a Joanne madre soltera, cuyo posterior paso a la opulencia se ha vuelto un cuento de hadas moderno.
| El orfanato |
Nota
El libro
"J.K.
Rowling: A Biography" de Sean Smith (Londres: Michael O'Mara, 2001)
dedica
su sexto capítulo (páginas 101-117) a los años que pasó Joanne en
Portugal. No
podría yo haber escrito este artículo sin la detallada información
suministrada
por este libro, pese a que me siento obligado a señalar que la
existencia de
algunos deslices en los nombres sugiere que el autor no está
familiarizado con
el idioma portugués, mientras que el título del capítulo, "Love in a
Warm
Climate" ("Amor en un clima cálido"), sugiere que tampoco conoce
Portugal muy bien, ya que Porto, ciudad ubicada en la costa atlántica,
es
durante la mayor parte del año un lugar decididamente frío y lluvioso.
Pese a
todo, su narración sigue el rastro de la historia con claridad y empeño.
La época
de Joanne
Rowling en Portugal no parece hasta ahora haber dejado muchas huellas
obvias en
los libros de Harry Potter. Sin embargo, Sean Smith adelanta (páginas
109-110)
la interesante hipótesis de que el título "Harry Potter y la Piedra
Filosofal" pudo haber sido sugerido por el poema "Pedra
filosofal" de António Gedeão, muy conocido por los portugueses
aficionados a la música popular a través de una grabación de 1970
por el
cantante Manuel Freire, un exponente del movimiento neo-tradicional
"Música Popular Portuguesa": no es para nada improbable que Joanne
haya conocido este poema-canción en alguna actuación nocturna de los
bares del
barrio orillero de la Ribeira.
Tengo
otro detalle
portugués que agregar. En "Harry Potter y la Cámara de los Secretos",
leemos que el fundador histórico de Slytherin, una de las cuatro
"casas" (subdivisiones residenciales y administrativas) de Hogwarts,
fue un mago famoso, aunque maléfico y desacreditado, que llevaba el
nombre de
Salazar Slytherin. Slytherin es la "casa" más cercana al Lado Oscuro,
que hospeda a los alumnos más antipáticos. Es Ron, el gran amigo de
Harry,
quien declara que sabía desde siempre que Salazar Slytherin era un
torcido
viejo loco. Lo interesante aquí es la referencia evidente a António de
Oliveira
Salazar, el dictador fascista que gobernó Portugal (oficialmente como
Primer
Ministro) desde 1932 a 1968, y una de cuyas políticas más notorias fue
mantener
deliberadamente el índice de analfabetismo de su país a un nivel
enteramente
anómalo para Europa. Los años que pasó Joanne en Portugal, así, le
depararon un
sugestivo y adecuado nombre para otorgar a una encarnación del Mal, por
cuya
conexión circunstancial, por supuesto, los amigables y hospitalarios
portugueses no deben ser culpados en absoluto, mientras que también
podemos
recordar que los libros de Harry Potter, con su reconocida capacidad de
hacer
que los niños abandonen la pantalla del televisor para los placeres de
la
palabra escrita, han tenido un efecto totalmente contrario al de las
estrategias analfabetizadoras de los Salazares de la Historia.