PETICION
PETICIÓN DIRIGIDA AL EXCMO. SR DIRECTOR DE EL PAÍS
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Los abajo firmantes, lectores de El País provenientes de las
naciones y regiones del Estado Español, del área
hispanoamericana y del resto del mundo, deseamos transmitirle mediante
esta petición nuestra profunda inquietud y enorme
decepción frente a la instauración, a partir de lunes, 18
de noviembre de 2002, de la nueva versión electrónica de
su periódico, la cual, convertida al casi 100% a un modelo
mercantil “de pago”, constituye, a nuestro entender, un atentado muy
grave contra los principios fundacionales de Internet y, por encima de
todo, contra la libre circulación de la información.
MOTIVACIÓN
Visto lo siguiente:
- que la versión electrónica de El País existe
desde hace ya más de seis años, tiempo más que
suficiente para que pueda ser considerada como parte del acervo social
de la comunidad internacional de la Red;
- que el modelo “de pago” que acaba de instaurarse abarca la casi
totalidad de los contenidos del sitio, sin excluir la edición del
día;
- que en la edición impresa del miércoles, 20 de
noviembre de 2002, se publicaron tres cartas de lectores en las que se
manifestaron posiciones muy críticas respecto al nuevo modelo “de
pago”;
- que aunque la elaboración de la hemeroteca digital,
comprendiendo la totalidad del archivo de El País, representa sin
duda una inversión sustancial, nos parece inaceptable la
pretensión de privar al lector corriente, no suscriptor, de todo
acceso al contenido de la edición del día y de las otras
ediciones más recientes;
- que el lector no suscriptor que compra el periódico en el
quiosco se encuentra desde ahora ante la obligación de pagarlo
por segunda vez si quiere acceder a la versión electrónica;
- que, si es cierto que, como Vds. mismos afirman en su
presentación del nuevo modelo de pago, la versión digital
de su periódico se ha afianzado como el “principal medio de
comunicación digital de referencia” en lengua castellana,
también constituye un hecho innegable que son muchos los lectores
-profesores, investigadores, estudiantes, miembros de ONGs, etc.- que,
al no disponer de los recursos económicos necesarios para
suscribirse, se verán privados de una preciosa fuente de
información, sin la cual la calidad de sus respectivos trabajos
podría verse seriamente afectada;
- que la observación anterior es particularmente
válida para la comunidad de lectores de los países de
Hispanoamérica, a muchos de los cuales la crisis económica
que aflige a esta región privará seguramente de cualquier
posibilidad de suscribirse; que, por consiguiente, la imagen de marca de
El País en ese área del mundo hispano podría verse
gravemente perjudicada;
- que la instauración de un sitio a todos los efectos
“cerrado” y “privado” tendrá como consecuencia la no
aparición de los textos de El País en los resultados de
los motores de búsqueda de Internet, mermando así tanto la
eficacia de éstos como herramientas de investigación como
la difusión y multiplicación de los contenidos de su
periódico a nivel planetario;
- que la imposición de tal modelo “privado” de la
información constituye un pésimo precedente, de muy mal
agüero, el cual, de imitarse o generalizarse, podría, a la
larga, desembocar en la efectiva exclusión de muchos lectores de
todo acceso electrónico a la casi totalidad de la
información;
- que tales prácticas suponen una enajenación de
Internet respecto a sus orígenes, su naturaleza y su razón
de ser e implican, en fin de cuentas, una privatización de la
información y del propio saber, de cariz marcadamente neoliberal;
- que no es adoptando actitudes de esta índole cómo
los países de Europa lograrán la preservación del
modelo social europeo frente a las presiones que sigue ejerciendo, cada
vez con más insistencia, el modelo ultraliberal norteamericano;
- que esta medida y la óptica mercantil que la inspira
entran en plena contradicción con el espíritu
democrático, horizontal y de diálogo de Internet, como muy
acertadamente lo caracteriza Juan Luis Cebrián, en su estudio La
Red, encargado por el Club de Roma y publicado en 1998, en donde el
fundador de El País afirma textualmente que la
característica de Internet es la de instaurar “una especie de
diálogo universal y multiforme” (edición de 2000,
Barcelona, Suma de Letras, p. 84);
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LE ROGAMOS INSISTENTEMENTE A VD:
- que dé marcha atrás, con efectos inmediatos, sobre
su decisión de imponer el modelo “de pago” como única
forma de acceso al contenido de la edición electrónica de
El País;
- que, como mínimo, restablezca inmediatamente el derecho de
libre acceso, para todos los lectores, a la edición del
día y las de los ocho días anteriores;
- que, en el caso de decidirse que el modelo “de pago” tiene que
subsistir para el acceso al archivo, introduzca unas modalidades
adecuadas para permitir que las personas de recursos económicos
menores puedan suscribirse (tarifa para “estudiantes”, tarifa especial
para América Latina, etc.).
Atentamente,